Para el PRI, Javier Corral una opción.

Publicado en Debate el miércoles 28, febrero, 2018

 

En la imagen el gobernador de Chihuahua Javier Corral.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

La ruptura política entre Enrique Peña Nieto y Ricardo Anaya Cortés se gestó durante los comicios locales del Estado de México en el 2017.

De aquella elección controversial y que no se zanjó a tiempo entre el presidente de la República y el candidato panista, lo tienen a un paso de ser suplido como abanderado de la Coalición “Por México al Frente”.

Tras eliminar a los adversarios internos en el Partido Acción Nacional para conseguir la nominación presidencial, Anaya Cortés se encuentra en un momento por demás crítico y sumido en una severa crisis de confiabilidad y credibilidad pública.

Dos hechos configuran los escenarios que el PRI alentó de forma deliberada.

Tras la denuncia del gobernador de Chihuahua, Javier Corral de que el gobierno de la República incumpliera financieramente con la entidad, a razón de denunciar desvíos de recursos en la entidad para campañas del PRI, el gobierno federal optó por la politización del caso.

Sin ir a fondo en el tema de la corrupción en contra de funcionarios priistas en el estado de Chihuahua, el gobierno federal propició las condiciones de denuncia y notoriedad del gobernador norteño.

Javier Corral iniciaría una Caravana y Marcha por la dignidad, acto que emblematizó una causa contra la corrupción, pero también, un hecho que simbolizó la rebelión de un gobernador en contra de las autoridades federales y de los pactos de facto, entre gobernadores y presidente de la República.

Javier Corral se colocó en el debate en contra de la corrupción, un tema por demás sensible para la nación. Ganó en credibilidad ante los ciudadanos de su estado y en un sector de la sociedad mexicana.

Un gobernador que por vez primera denunciara actos corruptivos y donde el gobierno federal asumió la mea culpa, con el propósito de fortalecer la figura e imagen de un mandatario, que históricamente en su trayectoria política ha sido un opositor inexpugnable de la impunidad y de la propia corrupción.

Hoy, Corral Jurado está ante la posibilidad de ser el candidato presidencial de la Coalición.

Un segundo hecho es la abierta campaña de persecución pública en contra del candidato Ricardo Anaya por los delitos de corrupción y lavado de dinero.

Aunque los hechos se fundan en una investigación por parte de la PGR, las presuntas piezas delictivas que se armaron en contra del aspirante presidencial configuran un escenario insostenible para que Ricardo Anaya continúe como abanderado frentista.

Ante el fracaso electoral de José Antonio Meade el PRI empieza a mover sus piezas.

Javier Corral es la opción.