¿Por qué es costoso hacer política?.

Publicado en Debate el miércoles 5, julio, 2017

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Los procesos electorales en México elevaron sus costos e inversiones.

Quizá desde la aparición de nuevos paradigmas en la comunicación electoral, que data desde el 2000.

Que propiciaron la rendición de la razón ante las emociones.

Y que suprimieron las ideologías por marcas políticas.

Un ciudadano común no podría participar en la arena política mexicana, encarecida y sobreevaluada.

Aspirar a un cargo de elección popular, le significaría gastar cantidades insospechadas.

Invertir para ganar, bajo el riesgo de perder la elección.

O en su caso, corromper el proceso electoral al coaccionar voluntades y comprar los sufragios.

Pero éste no sería el caso.

En México, nos acostumbramos a elecciones encarecidas, principalmente, por la baja cultura política de los ciudadanos.

Y por la acentuada crisis cívica de los mexicanos.

Aspectos como la apatía, desdén y desinterés por la política en México, entre otras causas, han propiciado una democracia costosa y poco eficaz.

El fenómeno de elecciones que se ganan por la cantidad de dinero invertido, solo se explicaría, en parte, porque los ciudadanos mexicanos no votamos por proyectos, programas y principios ideológicos.

Cognitivamente no asociamos una propuesta política con una acción de gobierno.

No situamos en su dimensión política el qué y el cómo.

Es decir, como actuaría la derecha, izquierda y centro en debates controversiales y polarizadores como el aborto, matrimonio homoparentales y discriminación

El encarecimiento de la competencia electoral no solo inhibe la participación política de la ciudadanía, además, debilita aún más la sui generis democracia mexicana.