PRI: Reformismo emergente.

Publicado en Debate el miércoles 16, agosto, 2017

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Las reformas estatutarias aprobadas en el PRI, después de realizarse su Asamblea Nacional, tienen un hondo calado en la ciudadanización de las candidaturas y de los procesos electivos internos.

El 2018 es un año donde el PRI se juega su permanencia en el gobierno federal o da curso a una nueva alternancia en el poder gubernamental.

La disyuntiva tricolor se encuentra definida. Abrir el espectro monopólico del poder partidario a la sociedad mexicana, o hacer la distribución del poder a los estamentos políticos, que solo garantizan los sufragios corporativos o sectoriales.

El PRI y Enrique Peña Nieto, además de propiciar condiciones estatutarias a los posibles aspirantes a la nominación por la candidatura presidencial-llámese Antonio Meade y Aurelio Nuño- el partido del presidente generó un escenario de apertura política, impensable hasta hace algunos unos meses.

Sin embargo, como pocos sexenios presidenciales, el PRI se mueve en un mal endémico como es la corrupción.

Notables militantes, entre ellos, ex gobernadores enfrentan procesos penales por daños a los patrimonios financieros de los estados.

Algunos más, se encuentran prófugos del radar de la justicia mexicana.

A menos de un año de los comicios presidenciales, al PRI le resta poco tiempo para recuperar la credibilidad y la confianza de los ciudadanos.

El camino parece sinuoso y complejo, de un partido que defraudó la confianza de los mexicanos.

Ante el profundo quebranto de la legalidad y el desprecio por la ley, por ex mandatarios estatales y algunos funcionarios federales acusados de corrupción, el propósito tricolor, aunque inédito, parece insuficiente ante la dimensión de los hechos.

En el 2018, el PRI encontrará a electores agraviados e insatisfechos por los resultados de la administración peñista, muchos más, en un constante activismo por derrotar al partido en las urnas.

La fórmula para ciudadanizar candidaturas parece será un activo que aminore los errores del PRI.

Una salida política, que le permita recuperar el camino electoral y acudir a una elección presidencial como un partido más competitivo.

La emergencia política impuso las decisiones.

Al PRI se le agota el tiempo. A la sociedad mexicana la paciencia.