Progresismo  y conservadurismo.

Publicado en Debate el miércoles 7, febrero, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

México vive con gradualidad social la ampliación del espectro de la diversidad humana, a pesar de los progresos en materia jurídica y legislativa.

En plena contienda electoral, los pre candidatos y precandidatas a la presidencia de la República han obviado dentro de sus agendas políticas temas como la diversidad sexual, matrimonios homoparentales e igualitarios, el derecho de las mujeres al aborto y la libertad humana, como principios rectores para una sociedad democrática.

Las agendas políticas de los principales aspirantes presidenciales Andrés Manuel López Obrador, José Antonio Meade y Ricardo Anaya Cortés, se han caracterizado por asumir una agenda colectivamente aceptada, y que, se encuentran dentro de un escenario consensuado por la ciudadanía, como son la inseguridad, desempleo y corrupción, entre otros.

Sin embargo, las agendas que los presidenciables han colocado como ejes discursivos y temáticos en el debate de lo público, exhiben un menosprecio a amplios segmentos poblacionales, que han elegido una forma de vivir, coexistir y decidir diferente al costumbrismo social.

Aunque, López Obrador y su constructo político es el proyecto que viabiliza un escenario de mayores libertades públicas e individuales más concretas, lo cierto, es que aún su propuesta se encuentra inacabada, y donde, en los siguientes meses deberá integrar a los sectores sociales diversos y así ampliar el espectro de la pluralidad humana del país.

Aún la nación y su ciudadanía observan dichos temas con cierta superstición; donde sectores ciudadanos enjuician y cuestionan con fundamentos morales el comportamiento individual, de quienes decidieron una alternativa de vida disímil o fuera de lo convencional.

El México del siglo XXI se debate entre los movimientos de progresismo social y los retrocesos de las propias libertades humanas con signos de arcaico conservadurismo; que inhiben la construcción de una comunidad más democrática y con mayores consensos.

Y que decir, los pre candidatos del PAN y del PRI, mantienen una agenda altamente conservadora, fuera de toda actualidad de la sociedad que se construye, en sigilo, y donde la multiculturalidad juega un papel neurálgico en la edificación de una nación más incluyente y plural.

El México que observan os presidenciables, no solo es el México de la corrupción, impunidad e inseguridad, también es el país donde la inclusión, la pluralidad y la democracia son elementos sustanciales para avanzar en agendas amplias y sectoriales.

La actualidad emergente, sin duda, ha soslayado temas que se mueven en los diversos segmentos sociales y económicos, donde el principio de la libertad humana se condiciona irremisiblemente.

El 2018 puede ser el salto al progresismo o el retorno de un conservadurismo intolerante y contestatario.

Las agendas definirán al vencedor.