Silvano no tiene quien le escriba.

Publicado en Debate el sábado 8, septiembre, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Silvano Aureoles Conejo se encuentra solo.

La apuesta pragmática de respaldar  públicamente al candidato del PRI, José Antonio Meade y abandonar estratégicamente al abanderado del PAN, Ricardo Anaya,  le generó un escenario incierto con signos de orfandad política, en el último tramo de su administración.

Tras el triunfo electoral de la izquierda y de Obrador, el intercambio de rudeza verbal  se acrecentó en las recientes semanas, sobre todo, con el propuesto para ser el coordinador de los programas de desarrollo económico y social en Michoacán del gobierno de la República, el aún dirigente de Morena, Roberto Pantoja Arzola.

Este echo, marcó parte del laberinto político que trazó el régimen silvanista con las futuras autoridades federales, a menos de tres meses de asumir legalmente el gobierno de la República con López Obrador.

Aureoles Conejo, conocido en demasía por su profunda arrogancia y frivolidad, se encuentra en un limbo político, sin aliados y lealtades políticas que le signifiquen beneficios personales o la perniciosa protección de la élite.

Hasta hoy, el gobernador de Michoacán está situado en una realidad adversa. Alejado de los círculos más cercanos al presidente electo, que con seguridad ni lo ve ni lo oye.

El “Pacto por México” continúa drenando desprestigio y segregación para el gobernador. Aquella apuesta pactista en contra del país y aliado prominente del PRI, cobra las primeras facturas políticas de un mandatario acostumbrado a negociar impúdicamente.

Los tres años venideros para Aureoles Conejo se vislumbran aciagos.

Sin los insumos presupuestales, programáticos y políticos para gobernar, el mandatario tendrá un margen reducido para sostener las redes de poder, distribuido en alcaldes y diputados aliados por diversas regiones de la entidad.

Sin embargo, Silvano Aureoles, hasta el momento, se mantiene solo agazapado con los hilos del federalismo y en la defenestrada Conferencia Nacional de Gobernadores. Su capacidad negociadora pende de reconsiderar  su postura política frente al gobierno de la República y al partido ganador de la elección presidencial.

En espera de que Obrador ofrezca una política de colaboración con Michoacán, para Aureoles Conejo los tiempos de complicidad y de excesos institucionales están por terminar.

Lo que viene es el ajuste de cuentas políticas. Sin recursos financieros a modo, el mandatario michoacano sorteará la dureza de un régimen opositor.

Que desde ahora manda señales de austeridad republicana para contener el poder ilimitado de los gobernadores.

Sin el PRI de su lado, Aureoles Conejo se encuentra en el abandono político.

Solo en espera de un llamado inesperado del presidente electo, lo que hasta el momento, no ha ocurrido.