Silvano y el colapso de la vanidad.

Publicado en Debate el jueves 25, enero, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Dos años bastaron para que el globo gubernamental y su mandatario, Silvano Aureoles Conejo se desinflarán al grado del colapso social.

Para bien o para mal, los michoacanos experimentamos una nueva realidad, no poco conocida, donde la irresponsabilidad política del gobernante trasciende con profundas consecuencias sociales.

La fallida pre campaña presidencial, aspiración política que le costó a los michoacanos millones de pesos y que aún no se transparenta cómo se gastó y en qué condiciones contractuales se aliaron con los medios nacionales, en parte, tienen el patrimonio financiero en medio de una severa crisis económica.

Esfuerzo político, que solo alcanzó para colocarse dentro de una alternativa para encabezar al frente; pero, que lastimosamente exhibió a un gobernador marginado y si autoridad política.

Aspiración que ni las propias corrientes perredistas convencieron y avalaron. Solo quedó en una ocurrencia fundada en la vanidad y soberbia del mandatario michoacano.

Propósito que derivó en un amplio desajuste del dinero público, donde instituciones como la UMNSH, los sindicatos del SPUM y SUEUM, la CNTE se encuentran varados en medio de la incertidumbre provocada por Aureoles Conejo y su grupo de colaboradores.

Para los ciudadanos de Michoacán, parece será una gran oportunidad los comicios locales del 2018 para ajustar cuentas con Silvano Aureoles.

Un periodo de gracia comicial, donde, ciertamente, Silvano lanzará una ofensiva electoral para alcanzar una primera mayoría en el Congreso local.

Sin embargo, los agravios gubernamentales se encuentran vigentes y activos.

Convencer a los michoacanos que los candidatos del PRD y del Frente son una alternativa auténtica, significará un nuevo episodio de dispendio económico, ahora por colocar diputados locales a fines al mandatario y terminar el último tramo de gobierno en calma y con la absoluta complicidad de un congreso aliado.

O en su caso, esperar a nuevos tiempos políticos para incrustarse en un nuevo escenario de arreglos y entreguismo institucionales para el último tercio gubernativo. Así es Silvano Aureoles, pragmático hasta llegar a la decadencia.

Los michoacanos hoy padecemos una eventualidad, cargada de cinismo y presunción.

El colapso financiero solo ratifica las formas de gobernar y de gastar el dinero público a costa de sacrificar el bienestar de la sociedad michoacana.

Ante el caótico momento, la salida y respuesta del gobierno silvanista es someter al movimiento social y sindical a partir de medidas represivas y de abierta amenaza en contra de la protesta social.

Y esos actos serán cobrados en las urnas.

Sin legitimidad y dinero, Silvano y su vanidad se colapsaron.