Silvano y la disminución del poder.

Publicado en Debate el martes 3, julio, 2018

En la imagen el gobernador de Michoacán, silvano Aureoles al emitir su voto en Zitácuaro el pasado domingo.

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Los números son fríos. A partir del 15 de septiembre Silvano Aureoles Conejo tendrá una fracción parlamentaria de su partido en proceso de extinción.

El desdibuja miento de la izquierda gobernante en Michoacán ocurre en un proceso político antagónico que vigoriza a la democracia mexicana, con el triunfo electoral de Andrés Manuel López Obrador.

En Michoacán, bastión histórico de los movimientos sociales progresistas  y uno de los feudos del Cardenismo como corriente de pensamiento, el retroceso electoral del partido en el gobierno coloca al mandatario michoacano en una posición de abierta desventaja.

Sí los resultados se confirman, Morena será la primera fuerza política en el Congreso de Michoacán. Un partido recién fundado y que hoy será oposición al régimen silvanista en la entidad, a poco más de tres años que termine el periodo sexenal.

Los escenarios para Silvano Aureoles se complejizan.

Sin pesos y desequilibrios políticos, Silvano Aureoles gobernó hasta el domingo pasado con excesos, frivolidades, egocentrismos y dispendioso, en fin, sin límites.

Ante la aplastante victoria de Obrador en las urnas, el posicionamiento de Morena en el país  y con el control de la Cámara local, Silvano Aureoles deberá utilizar sus mejores tácticas políticas para que el diálogo y los acuerdos con la oposición sean tersos.

Obligado por las circunstancias, el gobernador deberá asumir una conducta democrática. Dejará de lado el protagonismo insulso y la vanidad excesiva.  El obradorismo como una causa de transformación pública, condicionará las estructuras de control, la opacidad y el autoritarismo de un régimen sin pesos específicos.

Con Obrador en la presidencia de la República, Silvano Aureoles sorteará nuevos desafíos. El de mantener pactos cupulares para su sobrevivencia, o atender el nuevo escenario político donde la austeridad del gasto público condicionará los excesos desde el poder.

Sin alternativas,  Silvano Aureoles deberá  gobernar en serio y para todos.

El tiempo se le agotó.

La resaca del festín apenas hará sus efectos.