Trump la apuesta fallida.

Publicado en Debate el viernes 6, abril, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

México y los Estados Unidos tienen realidades disímiles y desafíos compartidos.

Asimetrías que colocan a los Estados Unidos en la élite de la economía mundial, mientras México situado en un proceso de desarrollo emergente.

Con el reciente endurecimiento político del presidente de los Estados Unidos Donald Trump en contra de México, empuja a un nuevo periodo de tensión de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Desde el periodo de campaña presidencial norteamericano, el gobierno de México apostó por el candidato del partido Republicano. En su momento, una apuesta arriesgada y que comprometía la futura relación bilateral en caso de que el empresario neoyorquino perdiera los comicios presidenciales.

Si embargo, poco le duró al gobierno de Enrique Peña Nieto la prometedora vecindad que se auguraba con Trump en la Casa Blanca.

Trump un presidente irritante, intolerante e impredecible en sus decisiones como Jefe de Estado, pretende imponer la agenda y una visión unilateral de los desafíos que comparten las dos naciones.

Hoy, a seguridad nacional condiciona la constructiva vecindad, la tensa y la desequilibra.

Los riesgos que representa la frontera para los asuntos de seguridad interna detonan la polarización de una franja territorial socavada por el crimen organizado.

Aunado a ello, la errática política de un diálogo constructivo con el congreso de los Estados Unidos provoca la delirante relación entre México y la Unión Americana.

El fallido gobierno de Trump y los logros nimios de la era trumpista, coloca a México en una posición de profunda desventaja para efectos de conciliar una agenda de futuro.

Las decisiones del presidente norteamericano con respecto a México ponen en relieve la caótica administración de Donald Trump y exhibe a un mandatario estridente que ocupa de escenarios de confrontación diplomática, para convencer a sus conciudadanos de que su gobierno cumplirá lo que comprometió durante la campaña.

México se encuentra en una abierta disyuntiva; atender la impositiva agenda de Trump con el propósito de evitar la polarización de la relación entre ambos países, o mantener una postura digna y en defensa de la soberanía nacional.

Ambas posibilidades, no modificarán sustancialmente lo que Donald Trump piensa de México.

Pero sí, dar un golpe de autoridad nacional en contra de un gobierno que intenta imponer una agenda arbitraria con el exterior más electoral que política.

Y México no será quien pague los platos rotos.