Un PRI del presente y del futuro.

Publicado en Debate el miércoles 6, marzo, 2019

En la imagen la presidenta del CEN del PRI, Claudia Ruiz Massieu.

ÁGORA DEBATE/Isidro Galicia.

Morelia, Mich.- Vilipendiado, defenestrado y rechazado hoy el PRI vive un auténtico dilema político. Caminar hacia una verdadera reforma partidista que construya alternos escenarios, que le permitan la recuperación electoral y la credibilidad como organización política en los próximos años.

Sin un eje articulador que conduzca los destinos y las decisiones como partido, en este caso como oposición, el PRI debe orientar sus esfuerzos por liquidar la idea de la imposición y la eterna acusación del sistémico fraude que pesa en sus longevos 90 años.

Si bien, el PRI representa una minoría política en el país, lo cierto, es que nadie o casi nadie despreciaría el beneplácito y la aprobación del tricolor en temas centrales para la vida nacional. El ejemplo más emblemático es la concreción de la Guardia Nacional, propuesta impulsada por Morena en la Cámara de Diputados y avalada por la fracción en San Lázaro.

Como este ejemplo, el régimen político requiere y necesita al PRI. Algo contradictorio y contrapuesto a la inercia de la cuarta transformación. Como en cualquier sistema democrático todos cuentan y todos valen para una decisión de Estado; nadie debe menospreciarse sí es que la determinación esté fundada en un amplio y sólido consenso político.

Al cumplirse las nueve décadas de vida partidaria, el PRI se encuentra en medio de un océano sin rumbo específico y varados en las inercias internas que contrarrestan la construcción de un entidad política más democrática y abierta a la sociedad. Las viejas estructuras solo se cimbran ante las derrotas electorales, pero, que no logran imponerse corrientes reformistas que aniquilen las luchas intestinas.

Sin un presidente como el gran elector y mediador de las diferencias partidistas, el tricolor deberá elegir al nuevo dirigente nacional. Con escenarios adversos y sin un peso específico que le permita recuperar la confiabilidad de los electores, la decisión del nombramiento pasará por el contexto de un presidente como Andrés Mnauel López Obrador, apropiado de la escena pública.

Avalado con altos niveles de aprobación de los mexicanos que ven en el político tabasqueño como el demoledor del viejo régimen. El PRI se encuentra en un abierto dilema sí la elección del líder nacional y el perfil del mismo, deba confrontar las decisiones del gobierno obradorista como contrapeso, o en su caso, conducir la estrategia para recuperar los bastiones electorales y la credibilidad de los electores.

La otrora maquinaria electoral se encuentra averiada. Pero aún resistiendo los embates de la derrota. El PRI aún vive, pero su existencia está condicionada por la abrumadora y omnipresente imagen de un presidente que derrumba pieza a pieza el pasado y el presente de un partido a la deriva.