¿Y sí los normalistas tuvieran la razón?

Publicado en Debate el jueves 22, junio, 2017

 

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

El principio de la justicia se difuminó en el gobierno silvanista.

Una de las razones que laceran a la sociedad de nuestro siglo, es la distribución de los derechos y de los beneficios sociales.

Es el talón de Aquiles de los consensos públicos.

Históricamente, Michoacán ha sido un estado dinámico en materia de movilidad política. La genética social es subversiva, al punto de socavar el orden público.

Así es Michoacán.

Pero también es cierto, quien trasgrede la paz pública y propicia daños a terceros, debe ser penalizado.

No puede ser de otra forma. Debe coexistir el estado de derecho y la cultura de la exigencia pública, cierto, bajo un contexto democrático.

Sin embargo, Silvano Aureoles asume la aplicación de la justicia de forma violenta, irracional y represiva.

Los cauces del razonamiento gubernamental y público se agotaron en el régimen estatal, lo que rompió con los equilibrios de la justicia y del orden.

Su visión, de Silvano Aureoles, es accionar los mecanismos de coerción al límite, bajo el riesgo de suprimir derechos.

Hoy, ante un nuevo escenario de conflicto y de un probable abuso de autoridad en contra de los normalistas, el gobierno de Michoacán exhibe su abierta incapacidad para asumir una posición de legitimidad, ante sus acciones de contención policial.

De resolver los contrastes sociales, acentuados ante la disminución de un Estado benefactor.

De un Estado distribuidor de los derechos básicos, al que aspira toda sociedad en un marco democratizado.

No obstante, Silvano Aureoles renunció al diálogo y degradó la autoridad institucional de la administración.

Evidenció las carencias gubernativas para imponer el orden bajo una lógica consensual.

La represión pública, como alternativa, exhibió la naturaleza de un régimen contradictorio en lo ideológico, pero, sobre todo, que prescindió de la justicia social para dirimir los conflictos sociales.

Como equilibrio y fundamento de la paz pública.