2018: Convencer con el discurso.

Publicado en Pública el jueves 8, febrero, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Partimos de la idea que el discurso político es una herramienta estratégica y vital para que los candidatos construyan una percepción, imagen y sobre todo generen la confianza, además, de la credibilidad ante los electores.

Sin duda, la profunda distracción de la concepción de las ideologías ha ocasionado minimizar  una de las fuentes de poder como es la construcción semántica de los discursos políticos, en campañas y ya durante un gobierno.

Uno de los desafíos de candidatos y candidatas, es colocar en el ánimo social y ciudadano la fórmula para resolver los grandes retos de las sociedades actuales; así como expresar asertivamente la agenda política y gubernamental con sus propósitos claros y razonables.

Cierto, que hoy evoluciona científicamente los métodos neurológicos y cerebrales para convencer en función de las aspiraciones colectivas de los votantes, de forma que fidelice con autenticidad al candidato y conecte con los ciudadanos.

Así también, el uso de las redes sociales como estrategias persuasivas que impactan en lo cotidiano; es decir, que desde la comodidad del hogar y desde los centros de trabajos, los potenciales electores conozcan la agenda del partido mediante el candidato o candidata.

Todo ello, es parte de la maquinación estratégica durante las campañas electorales. No obstante, ante las novedosos y potenciales mecanismos de propaganda virtual, el discurso político se mantiene como un elemento neurálgico para persuadir, convencer y ganar votos.

Ante la vorágine de la comunicación estratégica, la competencia por ganar los titulares en los medios de comunicación masivos y viralizar los contenidos y propuestas, ha ocasionado que el discurso político no se situado en una justa dimensión dentro de los llamados “cuartos de guerra” o los gabinetes de comunicación política y electoral.

Las elecciones federales del 2018 serán las que, en buena medida, coloquen la agenda en los municipios, distritos y regiones del país. La elección presidencial, conduce y rige las inercias comunicacionales nacional  y de los estados. Alientan los debates, los conflictos y los consensos.

Y esto, exige que los candidatos y aspirante a cargos de elección, a retomar estrategias discursivas que le permitan un posicionamiento amplio, estratégico y que afiancen una identidad política, así como electoral.

En tiempos donde las tecnologías serán un factor decisivo en los comicios federales y locales del 2018, un discurso bien confeccionado semánticamente, puede ser un complemento que haga la diferencia entre ganar y perder.

Y nada es desestimable ante la ríspida competencia electoral.