Apatzingán, un buen lugar para iniciar la amnistía.

Publicado en Pública el jueves 1, marzo, 2018

 

Imagenes de César Rojo y Lydia González Guillén.

En 2017 el municipio ocupó el lugar 11 en delitos a nivel nacional.

Isidro Galicia/ÁGORA PÚBLICA.

Apatzingán, Mich. Con más de una década de violencia en la región de la tierra caliente de Apatzingán, este municipio se ubicó en el 2017 en el lugar once a nivel nacional en cuanto a los homicidios dolosos.

Como una zona huérfana y abandonada por las autoridades de los tres niveles de gobierno, la población civil se acostumbró a los espontáneos enfrentamientos en las zonas urbanas y rurales; al registro vivencial de homicidios, ejecuciones a plena luz del día, así como los rumores sociales que generan incertidumbre y miedo entre la ciudadanía.

La radiografía del crimen en Apatzingán y en la región terracalentana registra un exorbitante crecimiento en cuanto a las cifras respecto al 2017.

De acuerdo con el Observatorio Ciudadano Michoacán, el municipio de Apatzingán fue el que registró mayor aumento de la tasa trimestral, con un ascenso de 13.78 a 41.33 carpetas de investigación por cada 100 mil habitantes.

En lo referente a los números absolutos, Morelia y Apatzingán registraron la cantidad más elevada de homicidios dolosos durante el 2017, con 128 y 112, respectivamente. De la tasa comparativa municipal a nivel nacional Apatzingán se situó en el lugar once, dentro de los 50 municipios con la tasa más alta de homicidios dolosos.

No obstante, la incubación de la violencia en las venas sociales de la región de la tierra caliente y los sucesos delincuenciales en Apatzingán exhiben una realidad, que, hasta hoy ninguna autoridad gubernamental ha logrado detener el gradual rompimiento del mosaico social.

Entreverado en los hábitos cotidianos, culturales y económicos del municipio y del Valle de la Tierra Caliente, los delitos se gestan bajo un consenso omiso de la propia población y en algunas ocasiones de las propias autoridades atemorizadas, que debe coexistir con los criminales y la espiral de violencia.

Con la aparición de hechos que balcanizan la paz y que amedrentan a la población civil, las autoridades confirman el fracaso de la estrategia de seguridad en Michoacán y en la propia región.

El Mando Unificado definido por sus alcances institucionales como la panacea que detonaría la legalidad, justicia y seguridad de los municipios y ciudades azoladas por la inseguridad, se suma a la fallida concepción del combate al crimen organizado.

Apatzingán, como el resto de los municipios con altos índices delictivos que son territorios dominados por los grupos criminales que se apropiaron de zonas urbanas y rurales, sería un buen lugar para iniciar una cruzada por amnistiar a los que decidieron caminar a lado del crimen y la violencia.

El lugar once en cifras de los delitos dolosos  nivel nacional es una buena razón.

Aunque se minimicen los hechos.