Genaro Guízar el histrión de la mentira.

Publicado en Pública el domingo 10, junio, 2018

 

Isidro Galicia/ÁGORA PÚBLICA.

Con una narrativa de superación, sacrificio y pobreza durante su infancia, desde su llegada de los Estados Unidos a Apatzingán, Genaro Guízar Valencia reveló un rasgo profundo de su impredecible personalidad: Su capacidad de mentir.

En efecto, desde su incursión como político regional en las filas del Partido de la Revolución Democrática en Apatzingán, Genaro Guízar impuso un estilo propio de hacer política, prometer y luego incumplir, hasta excederse en la negación.

Hoy, es el candidato a la alcaldía del municipio por la Coalición “por Apatzingán al Frente”, un experimento político que lo mantiene con bajas posibilidades de ganar la elección, pero a pesar de ello, obstinado en alcanzar el objetivo.

Quien lo conoce sabe de sus alcances personales. Sus maniobras políticas y los hábitos rudos para conseguir sus propósitos. Ante la lejana posibilidad de triunfar el próximo Primero de Julio, y a las sombras de la impunidad electoral, inició con la operación de la compra de votos, sobre todo, en los cinturones de más pobreza del municipio.

Como ayer, Genaro comprometerá las finanzas municipales, el presupuesto anual y la eficiencia administrativa a cambio de llegar a gobernar a Apatzingán, ante su acentuada debilidad por el dispendio y la corrupción. Sabe que con el presupuesto municipal puede imponer su forma errática para gobernar; una política de traición, mentiras y engaños.

Con la típica canción de “Sin fortuna” como himno de la manipulación política, el oriundo de El Limón del municipio de Aguililla, aspira una vez más gobernar a un municipio golpeado y violentado por las células criminales, y en ocasiones, grupos fácticos dominantes de la vida pública de la región.

Apatzingán y su electorado tendrán dos opciones políticas; uno la continuidad de un grupo político del PRD que pretende un nuevo saqueo y dilapidación del dinero de la gente; o la apuesta de un proyecto de gobierno que promueva  un modelo de gobernanza y participación ciudadana en la localidad con el cambio verdadero.

Mientras se aproxima el día de la elección local, Apatzingán se debatirá entre proyectos definidos. El retorno de un político mitómano que hace de la mentira su escenario para teatralizar la política, bajo el riesgo de profundizar la crisis social y comprometer las finanzas públicas del ayuntamiento.

Como un histrión de la mentira, Genaro Guízar desea el poder y el dinero de la ciudadanía. Los electores tendrán la última palabra.

Y ojalá no se equivoquen. El costo sería muy alto.