Monarcas Morelia: El negocio de Particulares (II)

Publicado en Pública el viernes 28, abril, 2017

 

Isidro Galicia/Ágora Pública

En el 2016 Monarcas Morelia tenía un valor de poco más de 42.3 millones de dólares. De acuerdo al portal de Forbes México, el equipo michoacano se situaba en el ranking 16, de 34 franquicias valuadas del fútbol mexicano, tanto Liga MX como de Ascenso.  El valor de la marca, el estadio, la plantilla de jugadores e ingresos comerciales, fueron las variables que se consideraron, para asignarle un lugar en la élite de la industria mexicana del balompie.

En el 2014, el equipo michoacano tenía un valor de 59.7 millones de dólares. En dos años, el Monarcas Morelia decreció su valor por un monto de los 18 millones de dólares. El declive del valor  de Morelia, ha sido acompañado por los malos resultados. Hoy, el equipo de la capital michoacana se encuentra a un paso del precipicio económico, ante la virtual devaluación del valor como club profesional del futbol, en caso, de no lograr la permanencia en el máximo circuito del fútbol mexicano.

El club Monarcas, antes los Ates del Atlético Morelia, dio un salto protagónico en el fútbol en México, cuando el Grupo Salinas adquirió al club en el año de 1996. Sin embargo, durante los más de 20 años de administración del equipo, la empresa de TV Azteca en cuanto al balance deportivo, ha conducido a épocas de continuos fracasos y sinsabores para la afición moreliana. Al comprar al Club Atlas en el 2013 por un monto de los 50 millones de pesos, la plaza michoacana fue desplazada por Guadalajara. El Monarcas Morelia era condenado como una segunda opción para la televisora, en términos comerciales.

Como un negocio rentable a lo largo de estos años para el Grupo Salinas, de las inmorales aportaciones del gobierno de Michoacán con recursos del erario público estatal, el Monarcas Morelia enfrenta un desafío, originado por los errores permanentes de un directivo ligado más al espectáculo musical, que a una trayectoria vinculada a lo deportivo. Enfocados más a la rentabilidad económica. Nunca fue el fútbol. Solo fueron los números y los ingresos. Las dos décadas en Morelia del Grupo Salinas, evadió su responsabilidad social con la ciudad, al no coinvertir en infraestructura deportiva para el municipio.

A dos fechas de concluir el campeonato mexicano, la monarquía se encuentra condenada al descenso, a menos que los resultados modifiquen lo que está presagiado. El valor del club se encuentra en vilo. El descenso en la categoría, propiciaría que la plusvalía del club disminuya de forma estrepitosa. El fútbol como un negocio de particulares, entra en una fase de alarma empresarial, donde los dueños del balón purépecha medirán los costos y beneficios. Hoy, los directivos empiezan a empacar y a justificar sus crasos errores.  Es tiempo de abandonar el barco que se hunde. Ojalá, por la afición, se mantenga el fútbol profesional en Morelia.