Nuestra Democracia: Partidos políticos y las políticas de alianzas.

Publicado en Pública el martes 6, junio, 2017

Dr. José Herrera Peña/AGORA DEBATE.

Ningún régimen democrático es mejor que otro. El británico no es mejor que el italiano, ni el estadounidense que el mexicano, o viceversa. Aunque con grandes diferencias entre sí, todos son malos.

Los partidos políticos son consustanciales a los regímenes democráticos. Los partidos seleccionan a sus candidatos y los proponen a los electores. No hay ningún partido mejor que otro. Los electores eligen a los que subjetivamente consideran menos malos.

No hay candidatos independientes. O formaron parte de un partido político o crean el propio. Un grupo de ciudadanos que apoya a un candidato es un partido político, independientemente de que oficialmente sea o no reconocido como tal.

El objetivo fundamental de los partidos políticos es ganar el poder o una cuota de poder y mantenerse en él o acrecentarlo.

Dados los recientes resultados electorales en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, mientras persista el principio de mayoría relativa como base del de representación proporcional, y con vistas a la sucesión presidencial del año que viene, se reajustarán las políticas de alianzas entre los partidos políticos para ampliar sus cuotas de poder. De su estrategia en esta materia dependerá lograrlo o no.

Dependiendo de las circunstancias internacionales, una coalición posible, aunque no probable, es PRI-MORENA.

Lo más probable es que cada partido político “grande” (PRI, PAN, PRD Y MORENA) juegue con sus propios candidatos a la Presidencia de la República y que los partidos “pequeños” giren como planetas alrededor de aquellos.

Lo que también parece probable es que la coalición PRI-PV-AE no sea capaz de resistir en 2018 la fuerza de una posible coalición PAN-PRD o de otra MORENA-PRD, así que frente a la política de alianzas de unos partidos se advierten los síntomas de una política opuesta que impida que dichas alianzas se lleven a cabo, cueste lo que cueste, conforme al principio ‘divide et impera’.

Ganen o pierdan votos, los partidos políticos y sus candidatos siempre obtendrán sus cuotas de poder o, por lo menos, ciertos privilegios. En cambio, los ciudadanos cargarán sobre sus espaldas con todos los triunfos y las derrotas de aquellos. Todos los costos correrán por su cuenta. Serán los únicos que paguen tanto los éxitos como los fracasos de unos y otros.

Con todas las miserias morales, podredumbre interna y vergonzosas prácticas de los partidos políticos, sin exceptuar a ninguno, los regímenes democráticos son los menos malos de todos los sistemas políticos que existen.