Poncho y la partidocracia.

Publicado en Pública el jueves 13, julio, 2017

Isidro Galicia/ÁGORA DEBATE.

Fotogarfía: Changoonga.

Ante el desencanto de los electores por el sistema de partidos en México y particularmente en Morelia, los ciudadanos confiaron en un proyecto independiente.

Alfonso Martínez Alcázar, rompió con el duopolio del PRI y PAN en la capital del estado.

Como un hecho inédito, por vez primera en Morelia un gobernante se desvinculaba de la vida partidista, para el ejercicio del poder municipal.

Sin embargo, a lo largo de la administración local, el alcalde de formación doctrinal panista confundió el sentido de la independencia ideológica.

De la oportunidad que significaba gobernar con plena legitimidad.

De construir un nuevo andamiaje institucional para los morelianos.

De promover una nueva cultura política de la participación ciudadana.

De incluir en las decisiones públicas a los ciudadanos, mediante mecanismos democratizados y progresistas.

De sepultar el engaño permanente del sistema de partidos, de sus candidatos y de sus gobiernos.

De consolidar una novedosa alternativa gubernamental, desafiante del constructo monopólico de la política.

Hoy, a dos años de iniciado el laboratorio del gobierno independiente de Morelia, el desencanto social es inevitable.

Las decisiones gubernamentales en Morelia solo confirmaron que los partidos políticos se traslapan en los gobernantes, mediante la ideología y la doctrina.

Alfonso Martínez gobierna bajo patrones ideológicos predeterminados.

Bajo una lógica del conservadurismo político y pro empresarial del gobierno.

¿O los votantes del candidato independiente, esperaban algo distinto como gobernante?

El hoy presidente municipal canceló la oportunidad de la ciudadanización pública de la política.

El potencial de un programa independiente quedará para otra ocasión, o quizá, para un mejor momento.

La expectativa fue grande, la decepción aún mayor.