Prensa en México: Libertad bajo fuego

Publicado en Pública el martes 2, mayo, 2017

 

Isidro Galicia/ Ágora Pública

Como una actividad altamente riesgosa, el periodismo en México se encuentra en una severa crisis de seguridad, legalidad y justicia. México es el peor calificado para el ejercicio de la libertad de prensa en América Latina y entre los peores el mundo. En cuanto a la actividad periodística, el país se encuentra situado entre naciones como Afganistán, una nación debastada por la guerra y Somalia, como un país categorizado como un Estado fallido.

A la fecha, de acuerdo a organismos internacionales, hay un registro de 104 periodistas asesinados desde el año 2000; y 25 más se encuentran desaparecidos. Además, de ser una profesión hostigada por los poderes públicos y fácticos, el periodismo se tradujo en una labor mortal. Si bien, hay una abierta premeditación en los asesinatos de los periodistas mexicanos, la cultura de la impunidad avasalla el propio estado de derecho mexicano.

Un flagelo adicional, por la muerte de periodistas, condiciona la propia democracia mexicana. Uno de los valores supremos de un sistema democrático, es la libertad de prensa y/o expresión. De haberlo en México, sería un país que garantizará la libre de expresión y de la manifestación pública, sin amenazas previas. Lamentablemente, el país está ubicado como una nación incapaz de brindar protección y seguridad al periodismo. En el marco del Día Internacional de la Libertad de Prensa, México es un territorio mortífero para el periodista.

No obstante, de los registros y la estadística a nivel nacional, el gobierno de México desoye con desdén, la amenaza que viven los que ejercen un periodismo crítico y de investigación. Y más aún, aquellos que lo realizan en zonas dominadas por el crimen organizado.  Al menos, la experiencia pasada nos indica que, ha sido laxo para prevenir toda intimidación y agresión en contra de quien desarrolla el periodismo. La Prensa en México y la propia libertad de expresión se encuentran bajo fuego.

La desolación familiar, la vulnerabilidad económica y lo incierto en el futuro de los hijos, es el legado que deja la muerte de un periodista en nuestro país. La indefensión para sortear los peligros, se agudizan en los territorios dominados por la impunidad, el crimen y la inseguridad. Sin garantías y protección del Estado mexicano, la libertad de expresión atraviesa una profunda crisis de seguridad, donde la estadística solo es  parte de la numeraria gubernamental.