Un gobierno de coalición en México: ¿Y quiénes gobernarían?

Publicado en Pública el miércoles 29, marzo, 2017

 

 

Isidro Galicia Ramos/ Ágora Debate

 

Ante los resultados electorales abstencionistas, el bajo interés por participar en los asuntos políticos del país y la profunda crisis del sistema de partidos, los actores políticos nacionales deliberan la factibilidad de conformar un gobierno de coalición, que implique la amplia participación de la sociedad, la garantía de la gobernabilidad y la ejecución de un programa de gobierno incluyente.

En otros momentos, ex líderes de partidos como el PRI, Manlio Fabio Beltrones Rivera y del PRD, Jesús Zambrano Grijalva y el mismo Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, han expresado la posibilidad de unir en una mayoría política, para construir una alternativa de gobierno compartido y con resortes más flexibles para los consensos. O, en otras palabras, con mayor legitimidad social.

Desde la elección presidencial del 200o, donde se logró por vez primera la alternancia partidista en el país, el bono democrático otorgado por los ciudadanos hacia el PAN, se diluyó en las propias Cámaras. La ciudadanía optó por una alternancia partidaria, pero tampoco fortalecieron con poderes plenos al foxismo. Al final de la travesía del cambio, el resultado sexenal significó el desencanto de la sociedad, ante un gobierno sin poder o debilitado por la oposición.

Sin embargo, habría que contextualizar bajo qué condiciones, escenarios y alianzas, podría configurarse un gobierno coaligado entre diversas fuerzas políticas en México. ¿Cómo construir desde el andamiaje social, político y partidista un programa gubernamental que garantice la participación política, la inclusión social, la diversidad sexual, la multiculturalidad, la tolerancia a los diversos credos religiosos y los movimientos ambientalistas, animalistas y feministas?

Entonces, ¿Quiénes gobernarían? El monopolio de la democracia por los partidos políticos, han sustraído el interés de los ciudadanos por incursionar en la vida pública del país.  A un año y meses de efectuarse la elección presidencial en México, se observa complejo  que surjan movimientos ciudadanos espontáneos, que modifiquen las inercias del poder y de los propios partidos políticos. Si bien hay una sociedad civil actuante en tópicos como la corrupción, inseguridad y derechos humanos, su esfera de acción se constriñe a la agenda del gobierno.

Es decir, el régimen mexicano carece de una sólida cultura democrática. La proclividad social está limitada   de una cultura política, por ello, se complejiza la posibilidad de un escenario de mayor alcance electoral. El desencanto social por los gobiernos ineficaces y los acentuados excesos de la clase gobernante, exigen que la sociedad mexicana diseñe con fundamento a sus intereses la nación del futuro, con mayorías que gobiernen para todos.