Y los silbatos eran azules.

Publicado en Pública el miércoles 20, diciembre, 2017

 

Isidro Galicia/ÁGORA PÚBLICA/CRÓNICA.

El entusiasmo contenido por momentos e incluso balbuceantes los vítores a favor de su candidato presidencial Ricardo Anaya; militantes perredistas, ediles, diputados locales y federales ahogaban sus aclamaciones en medio de un mar azul de militantes panistas.

Tímidamente ondeando las banderas amarrillas, y algunos, intentaban pasar desapercibidos con aplausos pausados y con poca alegría.  En una de las primeras filas los diputados locales del PRD aisladamente gritaban ¡PRD! ¡PRD! y en ciertas zonas del salón se escuchaba escuálido el eco de quienes secundaban el grito solaztequista.

Esmerado en reconocer a la militancia del PRD en Michoacán mientras pronunciaba su discurso, Ricardo Anaya se sintió en su espacio político, en su arena ideológica y arropado de sus pares,  diputados locales, federales, así como alcaldes.

Era la fiesta del panismo michoacano. Aunque la presencia de perredistas intentó ganar en notoriedad durante de la participación de Ricardo Anaya, el entusiasmo desbordado por momentos, lo protagonizaron los militantes del PAN.

Rostros serios, sobre todo de aquellos militantes que acudieron al primer encuentro formal con su abanderado presidencial de la coalición Por México al Frente, se mostraron incómodos en un espacio ajeno a las formas de hacer política y proselitismo.

Otros más, caminaban con cierta inquietud fuera donde se realizaba el acto del panista. Unos más, escuchaban con atención la retórica del candidato presidencial frentista, quien se esmeró en convencer a la militancia izquierdistas de las razones del porqué la coalición electoral.

No era la visita de un candidato de la izquierda. Ni la música y ritmos compartían con el pasado folklórico y popular de los movimientos políticos de la izquierda histórica de una campaña presidencial.

Era la fiesta del PAN y de Ricardo Anaya.

Aquí los silbatos fueron azules.